El presidente ruso, Vladímir Putin, encomendó hoy al Gobierno la tarea de que Rusia, país sometido a sanciones y afectado por la caída de los precios de los hidrocarburos, se convierta para 2024 en una de las cinco primeras economías del mundo.

Para ello, el Ejecutivo debe garantizar “ritmos de crecimiento mayores que la media mundial”, al tiempo que mantiene “la estabilidad macroeconómica”.

Nada más ser investido en el cargo para otros seis años en una ceremonia en el Kremlin, Putin firmó una serie de decretos con objetivos estratégicos para el desarrollo económico del país durante el próximo sexenio.

El Gobierno también debe promover la rápida introducción de la tecnología digital en la economía y el uso de altas tecnologías en sectores básicos como la industria procesadora y el sector agroindustrial.

Además, debe reducir a la mitad los niveles de pobreza, que en estos momentos afecta a unos 20 millones de rusos o el 13 % de la población, además de facilitar el acceso a la vivienda a las familias.

El Gobierno debe también construir 120 millones de metros cuadrados al año, ya que la escasez de vivienda es uno de los males crónicos de este país.

Otro de los objetivos estratégicos marcados por el decreto presidencial es que las exportaciones agrícolas, que se han visto beneficiadas por el embargo a los productos perecederos europeos, alcancen los 45.000 millones de dólares.

También encargó que todas las instituciones públicas operen con un software de fabricación nacional, además de la creación de 15 centros de investigación científica.

Putin presentó hoy ante la Duma o cámara de diputados la candidatura de Dmitri Medvédev a primer ministro, cargo que éste ya ejerce desde 2012.

Aunque es muy impopular en ciertos sectores, Putin ha defendido siempre la gestión de su primer ministro y delfín en tiempos de recesión económica y sanciones occidentales.

La economía rusa se contrajo en 2015 y 2016 debido a la caída de los precios del petróleo, las sanciones y brusca devaluación de la moneda, mientras los ingresos han caído ininterrumpidamente durante los últimos cuatro años.

Los analistas consideran que Rusia no lo tendrá fácil para entrar en las cinco principales economías mundiales ya que, después de que la economía se contrajera en 2015 y 2016 debido a las sanciones y a la devaluación del rublo, este año podría no crecer más que un 2 %.

Fuente : Reuters


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