El método tras la locura de Trump por Corea del Norte: Eli Lake

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a menudo parece más desesperado por un acuerdo que el líder norcoreano, Kim Jong Un. El último ejemplo fue el lunes, cuando Trump insistió en que Corea del Norte no había probado misiles balísticos a principios de este mes, lo que contradice no solo a su propio asesor de seguridad nacional sino también al primer ministro de Japón.

Después de algunas especulaciones sobre la motivación de Kim, Trump redobló en un tuit anterior. “Todo lo que sé es que no se han realizado pruebas nucleares”, dijo. “No se han lanzado misiles balísticos, no se han lanzado misiles de largo alcance”.

Hay buenas razones para que esto sea preocupante. Es indefendible que Trump tuitee la sombría opinión de Kim sobre la inteligencia del exvicepresidente Joe Biden. Y no hace falta decir que Shinzo Abe y John Bolton están en una mejor posición que Trump para evaluar las pruebas de misiles de Corea del Norte.

Dicho esto, una fuente poco probable indica que puede haber un método tras la locura de Trump cuando se trata de Kim. Su nombre es Thae Yong Ho, y es uno de los funcionarios norcoreanos de mayor rango en desertar a Occidente.

En una entrevista en Oslo Freedom Forum, una conferencia anual para disidentes y defensores de los derechos humanos en la capital noruega, Thae ofreció una posible justificación para el enfoque de Trump. “Trump aún mantiene las sanciones económicas contra Kim”, dijo. “Por otra parte, lo adula y no rompe con las negociaciones”. Si Corea del Norte prueba misiles balísticos nucleares o de largo alcance, “Trump tendría justificación para acudir a la fuerza. Kim lo sabe, y es por esto que no lo hará”, dijo Thae.

Viniendo de Thae, es una perspectiva sorprendente. Cuando Thae desertó en 2016 con su familia, se convirtió en un hombre perseguido. El gobierno de Corea del Sur le brinda protección las 24 horas, incluso cuando viaja fuera de Seúl. “El mundo ha visto lo que Kim le ha hecho a su hermanastro”, dijo Thae, quien fue diplomático de segundo rango en la embajada de su país en Londres. “Pueden hacer lo que sea para mantenerme en silencio”.

Aunque Thae dijo que entendía el enfoque de Trump para manejar a Kim, también dijo que Kim ha tenido cierto éxito manejando a Trump. Los términos inicialmente acordados en 2018 en su primera cumbre en Singapur, dijo, eran demasiado favorables para Corea del Norte. “No hay una agenda clara en el acuerdo de Singapur sobre cuándo se completará la desnuclearización”, dijo.

Thae también dudaba sobre uno de los pilares en la estrategia de Trump con Kim: ofrecer prosperidad económica a Corea del Norte como incentivo para desmantelar su programa nuclear. Él dijo que las élites del régimen saben distinguir la realidad, pero la mayoría de los norcoreanos tienen el cerebro lavado y creen que Kim es un dios. Conocerán la verdad si Corea del Norte alguna vez se abre al resto del mundo.

“La familia de Kim ha cometido tantos crímenes en su historia, durante 70 años, por tres generaciones, han matado a tantas personas”, dijo. “Una vez se haga justicia, no hay forma de que su familia reciba un indulto o sea perdonada por su pueblo”.

Por ahora, dijo Thae, no es realista pensar en una revolución democrática popular. “Probablemente tomará al menos 20 años”, dijo. Hasta entonces, la mejor estrategia es que el mundo libre ayude a los norcoreanos a aprender sobre el mundo exterior. Las iniciativas dirigidas a hacerlo, como el contrabando en el país de reproductores de DVD portátiles preprogramados con telenovelas de Corea del Sur, han ido ganando terreno silenciosamente por años.

No es tan inmediato y directo como algunas otras opciones. Pero es preferible a un trato con un tirano conocido por su falta de palabra, incluso si Trump es el único que no lo reconoce.

Fuente: bloomblerg.com


Source: Economia