Los estímulos de Trump llegan tarde y acortan el ciclo de negocio en Estados Unidos

Con una economía que en el primer trimestre de este año estaría creciendo a un ritmo del 2.7%, según los datos que maneja la Reserva Federal de Nueva York, muchos se preguntan si es apropiado implementar una remesa de estímulos tras más de siete años de una continua expansión económica. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gestó gran parte de su campaña electoral con la promesa de implementar una importante rebaja de impuestos, tanto para individuos como para empresas, así como una importante inversión en infraestructura que alcanzaría el billón de dólares.

“No es el momento para un estímulo de esta magnitud”, reconoce a EconomíaHoy.mx Ellen Zentner, economista jefe de Morgan Stanley, quien apunta que esta clase de iniciativas deberían haberse aprobado hace cinco años, no ahora cuando la tasa de paro ronda el 4.8% y el país se sitúa ya en el pleno empleo. De hecho, dar luz verde a este tipo de planes en un ciclo de negocio perecedero “puede crear un impulso momentáneo y una explosión posterior dado que las presiones inflacionistas pueden ser mucho más altas”, reconoce en referencia a una posible burbuja que acortaría la expansión del ciclo de negocio.

A día de hoy, y con estas previsiones sobre la mesa, en Morgan Stanley observan sólo un 30% de posibilidades de que el PIB de Estados Unidos pueda contraerse en los próximos doce meses pero advierten que tanto los economistas como los funcionarios de la Reserva Federal temen que este tipo de estímulos sólo acabe por incrementar la demanda agregada sin elevar la capacidad productiva de la economía. Es decir, propuestas como una rebaja del impuesto de sociedades pueden no cambiar estructuralmente el contexto operativo de muchas compañías, que utilizarían estos incentivos para recomprar acciones, incrementar dividendos o fomentar fusiones pero no para incrementar sus inversiones en sus actividades como tal.

“Si se llegasen a implementar todas las iniciativas de Trump, con una rebaja de impuestos de aproximadamente 5 billones de dólares y una inversión en infraestructura de un billón de dólares la economía de Estados Unidos se sobrecalentaría, sin lugar a dudas”, estima Ethan Harris, economista global de Bank of America Merril Lynch al ser preguntado por este periódico sobre este asunto. Su punto de vista coincide con el de Zentner al indicar que Estados Unidos opera ya a pleno empleo y este tipo de medidas impondrían una mayor presión sobre la Fed que tendría que aumentar “significativamente” sus próximas subidas de tipos.

¿Se parece Trump a Reagan?

En este sentido, Harris suele aclarar a sus clientes que las analogías entre los planes de Donald Trump y los de Ronald Reagan a comienzos de los 80 no merecen ser equiparados. “Reagan heredó una economía en recesión e implementó estímulos fiscales e inversiones en defensa en un entorno similar al heredado por el presidente Barack Obama en 2009”, explica justificando que en contextos como este tiene sentido contar con medidas agresivas en materia fiscal. “En estos momentos es demasiado tarde dentro del ciclo de negocio para implementar estímulos como este”, reitera.

Sin embargo, es cierto, que en una economía que el año pasado creció sólo un 1.6%, su menor tasa de crecimiento de los últimos cinco años, un paliativo fiscal algo más comedido e incluso una iniciativa de inversiones en infraestructura financiada entre el sector público y privado podría no ser perjudicial para la actividad económica, ya que quitaría algo de presión al banco central estadounidense a la hora de continuar con su normalización monetaria.

Frederick Cannon, director de análisis del banco de inversión Keefe, Bruyette & Woods considera que “la economía de Estados Unidos cuenta con un buen momento en lo que llevamos de 2017” y señala que “no hay excesos como los que hemos visto históricamente antes de una crisis”. Aún así advierte que los problemas reales para el PIB estadounidense podrían llegar en 2018 “si viéramos una guerra comercial y una volatilidad en los precios; eso causaría más inflación y dispararía la rentabilidad de los bonos”. Una situación que generaría tensión no sólo en los mercados sino también en la confianza de los consumidores registrada durante los últimos meses.

Fuente: Economiahoy.mx


Source: Economia